
La controversia del «Juda Kai» se convirtió en una prueba para la dirigencia colorada de Ciudad del Este, pero la falta de una respuesta política clara terminó aumentando la tensión.
Sectores del partido cuestionan que sus referentes no hayan tomado una postura rápida ante un episodio que golpeó la convivencia interna y generó enfrentamientos entre dirigentes.
El silencio, lejos de calmar las aguas, alimentó las críticas y dejó la sensación de una estructura política con dificultades para resolver sus propios conflictos.
En un escenario electoral, cada crisis interna tiene consecuencias, y los colorados ahora enfrentan el desafío de reconstruir la confianza de sus propios seguidores antes de que el desgaste sea mayor.