
Aunque oficialmente las demoras en la habilitación total del Puente de la Integración son atribuidas a obras pendientes, en el sector empresarial crecen las sospechas de que existen otros factores que estarían influyendo en la situación.
Diversos referentes de la frontera sostienen que las resistencias podrían provenir del lado brasileño, donde algunos sectores económicos observarían con preocupación el impacto que tendría una apertura irrestricta del nuevo corredor internacional. El temor radicaría en que una conexión más ágil con Paraguay aumente considerablemente la llegada de compradores brasileños a Ciudad del Este.
La capital del Alto Paraná ya concentra una intensa actividad comercial y una mayor facilidad de acceso podría fortalecer todavía más su posición como destino de compras. Esto, según analistas locales, podría afectar a determinados sectores comerciales de Foz de Yguazú.
Mientras las especulaciones aumentan, la realidad es que la apertura total sigue sin fecha definida. Empresarios y ciudadanos observan con preocupación cómo una obra multimillonaria, llamada a transformar la dinámica económica de la frontera, continúa esperando decisiones que permitan aprovechar todo su potencial.